El obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez, y la presidenta nacional de Manos Unidas española, Myrian García Abrisqueta, presidieron este pasado martes 2 de marzo un acto en el Obispado que sirvió para rendir un cálido homenaje a seis mujeres que contribuyeron a crear, entre los años 1959 y 1960, Manos Unidas de Santander.
El obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez, y la presidenta nacional de Manos Unidas española, Myrian García Abrisqueta, presidieron el acto.
Este elenco de mujeres, no sólo propiciaron la apertura de la asociación en Cantabria, sino que, además, llevan colaborando 50 años con esta entidad de la Iglesia.
En concreto las seis homenajeadas fueron:
1. Mª. Del Carmen Martínez Osorio (Presidenta 1962-69)
2. Mª. Dolores Soberón Fernández (Presidenta 1975-1981)
3. Mª. Luisa Bernal Chico.
4. Benita Sierra Badía
5. Mª. Remedios Cobo Ruiz (Vpta. 1988-1994)
6. Manuela Cobo Ruiz (Presidenta 1994-2001 y actual Vicepresidenta).
Dado la edad de algunas de ellas, al acto acudieron María Dolores Soberón; Manuela Cobo; Benita Sierra y María Remedios Cobo.
.- Estas mujeres son un “espejo donde mirarse y un estímulo para seguir trabajando contra el hambre y la pobreza, sin desfallecer”
En el transcurso del homenaje, que estuvo muy concurrido por colaboradores de Manos Unidas, incluido su consiliario, así como de Acción Católica, Mons. Jiménez entregó a cada distinguida una bendición episcopal especial. Igualmente la directora nacional de la entidad, Myriam García, las regaló, en señal de agradecimiento, la segunda edición del libro de la historia de los “50 años de Manos Unidas”.
En su intervención, Mons. Vicente Jiménez, destacó que éste se trataba de un homenaje “merecido” a unas mujeres que son un “espejo donde mirarse” y un “estímulo que alienta e impulsa” a seguir con su trabajo de lucha contra el hambre y la pobreza “sin desfallecer”.
“en la primitiva iglesia, los pobres estaban donde vivía el obispo y también, ahora, quiere el vuestro que sea así en nuestra Diócesis de Santander
El prelado recordó una curiosa circunstancia y es que, “en la primitiva iglesia, los pobres estaban donde vivía el obispo y también, ahora, quiere el vuestro que sea así en nuestra Diócesis de Santander, porque ellos son “los preferidos de Dios”.
Mons. Jiménez también animó a seguir luchando contra la pobreza y, en esta línea, recordó una de las iniciativas que se ponen en marcha en la Diócesis cántabra coincidiendo con la Cuaresma, la campaña ‘Comparte, ayuna y ora’, que reparte huchas solidarias para recaudar fondos para varios proyectos.
En el acto también estuvo el actual presidente de Manos Unidas de Santander, Juan Luis Alonso Peñil, así como representantes del Gobierno regional y del Ayuntamiento de Santander.
No olvidar y ser agradecidos
Durante el reconocimiento, Mons. Vicente Jiménez, recordó que “el hambre es el resumen de todas las injusticias del mundo” y destacó la importancia de ser agradecidos y no tener “amnesia” sobre la labor desarrollada “por personas como estas seis mujeres reconocidas hoy aquí”.
“el hambre es el resumen
de todas las injusticias
del mundo”
Por su parte, la presidenta nacional de Manos Unidas, Myrian García agradeció a estas mujeres su “entusiasmo, servicio y entrega”, así como sus “desvelos para hacerse oír y para mover las conciencias y los corazones”.
Asimismo resaltó que, a veces, no es tarea fácil llegar a la gente, máxime en un tiempo como el actual de “apatía”; pero hay que seguir “perseverando” y no “desfallecer en dar a conocer las situaciones de injusticia que provocan el empobrecimiento”.
Algunas de las homenajeadas restaron importancia a la labor realizada durante estos años, en clara alusión a que su trabajo en favor de uno de los brazos de caridad de la Iglesia, como es Manos Unidas, había sido toda una satisfacción personal. De hecho, una de las homenajeadas, destacó que “durante este tiempo, yo he recibido mucho más de lo que he dado”, apuntó.
.- Las homenajeadas restaron importancia a su dilatada labor y destacaron que haber trabajado con Manos Unidas, “las había aportado mucho más de lo que habían entregado”
El reconocimiento se quiso compartir con otra voluntaria que, en palabras de Manuela Cobo Ruiz, “merecía” ser también reconocida por sus más de 40 años de dedicación a Manos Unidas. Se trató de Marta Fernández, a la que también se entregó el libro del aniversario de la asociación.


























