Con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo -que instituyó el venerable Juan Pablo II-, la Iglesia invita a -reflexionar sobre el misterio del sufrimiento y, sobre todo, insta a nuestras comunidades y a la sociedad civil a que sean más sensibles a los hermanos y las hermanas enfermas-.
El obispo de Santander, Mons. Jiménez, ha recordado que en la Jornada de este año, el Santo Padre ha efectuado “un enérgico llamamiento a las autoridades para que inviertan en estructuras sanitarias que sirvan de ayuda y de sostén para los que sufren, sobre todo, para los más pobres y necesitados”. A la vez, se dirige a la comunidad cristiana, a los voluntarios y “a todos los que se dedican con amor a curar y aliviar las heridas de los que sufren, para que sepan contemplar en los enfermos el rostro del mismo Cristo: “estuve enfermo y me visitasteis”.
Mons. Jiménez indicó que los jóvenes “están llamados” a ver y a encontrar a Jesús en la Eucaristía, pero también “a saberlo reconocer y servir” en los pobres, en los enfermos, en los que sufren y necesitan ayuda, “creando un puente de amor y de solidaridad”.
El obispo cántabro ha querido “agradecer la entrega generosa y sacrificada de todas las personas” que cuidan a los enfermos: a sus familias, médicos, enfermeros, profesionales, voluntarios, sacerdotes, capellanes, religiosos y los miembros de las parroquias. Además, pide “a la Virgen María, Nuestra Señora de Lourdes que cuide de todos nosotros y sea vida, dulzura y esperanza nuestra, ya que Ella es la “Salud de los enfermos”.
CARTA DEL OBISPO. TEXTO COMPLETO.
JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2011
“Con cuyas heridas habéis sido curados” (1 Ped 2, 24)
+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander
En la memoria litúrgica de la Virgen de Lourdes, el día 11 de febrero, la Iglesia, por iniciativa del Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II, celebra la Jornada Mundial del Enfermo.
El Papa Benedicto XVI, en su mensaje para esta Jornada, nos invita a “reflexionar sobre el misterio del sufrimiento y, sobre todo, para hacer nuestras comunidades y a la sociedad civil más sensibles a los hermanos y las hermanas enfermos”.
El Santo Padre hace un enérgico llamamiento a las autoridades para que inviertan en estructuras sanitarias que sean de ayuda y sostén para los que sufren, sobre todo, los más pobres y necesitados. A la vez, se dirige a la comunidad cristiana, a los voluntarios y a todos los que se dedican con amor a curar y aliviar las heridas de los que sufren, para que sepan contemplar en los enfermos el rostro del mismo Cristo: “estuve enfermo y me visitasteis” (Mt 25, 36).
En su mensaje, el Papa subraya que el Hijo de Dios ha sufrido, ha muerto, pero ha resucitado y precisamente por ello, sus llagas se hacen signo de nuestra redención, del perdón y de la reconciliación con el Padre, se hacen una prueba de nuestra fe. Por la Resurrección el sufrimiento y el mal del mundo han sido vencidos desde la raíz.
En este año, el Papa Benedicto XVI se dirige también a los jóvenes que celebrarán en Madrid, en el mes de agosto, la Jornada Mundial de la Juventud y en especial, a aquellos que viven la experiencia de la enfermedad.
Les dice que si bien la Pasión, la Cruz de Jesús causan miedo, porque parecen la negación misma de la vida, en realidad es exactamente lo contrario: “la Cruz es el “sí” de Dios la hombre, la expresión más alta y más intensa de su amor y la fuente de donde emana la vida eterna”.
Los jóvenes están llamados a ver y a encontrar a Jesús en la Eucaristía, pero también a saberlo reconocer y servir en los pobres, en los enfermos, en los que sufren y necesitan ayuda, creando un puente de amor y solidaridad.
El Papa invita a los enfermos a contemplar al Sagrado Corazón de Jesús, atravesado por la lanza, del que brotaron el agua y la sangre, para que sientan la cercanía de ese Corazón, cargado de amor y beban con fe y con alegría de esa fuente.
Desde esta Carta pastoral invito a todos los diocesanos, sacerdotes, miembros de vida consagrada y fieles laicos a participar en las actividades programadas por nuestro Secretariado Diocesano de Pastoral de la Salud, a cuyo Director, D. Iñaki Mardones y a su equipo agradezco de corazón sus desvelos y trabajos en la pastoral de la salud tan entrañada en el evangelio y en la Iglesia. Asimismo agradezco la entrega generosa y sacrificada de todas las personas que cuidan a los enfermos: sus familias, médicos, enfermeros, profesionales, voluntarios, sacerdotes, capellanes, religiosos y los miembros de las parroquias.
Que la Virgen María, Nuestra Señora. de Lourdes, salud de los enfermos, cuide de todos nosotros y sea vida, dulzura y esperanza nuestra.


























